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LA BABA SILVESTRE
El Caimán es el
consentido en la fauna venezolana
Las principales organizaciones venezolanas, gubernamentales y
privadas que trabajan para brindarle protección a la fauna
silvestre, dedicaron durante el año 2001 una buena parte de sus
esfuerzos a la conservación del caimán del Orinoco (Crocodylus
intermedius), una especie endémica de la región de la Orinoquia,
considerada por los expertos como en peligro de extinción.
Esta conclusión proviene de hechos consumados, como la liberación
en ríos de los estados Guárico y Apure, de más de 300 ejemplares
juveniles del caimán del Orinoco provenientes de zoocriaderos, al
nacimiento de otros tantos animalitos en estos establecimientos;
la realización de la consulta pública del Plan de Ordenación y
Reglamento de Uso del Refugio de Fauna Silvestre Caño Guaritico de
Apure, el cual fue creado en 1989 para darle protección a este
reptil y la realización de un taller internacional en el cual se
trazaron las estrategias para su conservación, con la
participación de especialistas de Zimbabwe, Australia, Colombia,
Cuba y Venezuela.
En estas actividades estuvieron involucrados la Dirección General
de Fauna del Ministerio del Ambiente, la Fundación de la Academia
de Ciencias (Fudeci), El Grupo de Especialistas en Cocodrilos de
Venezuela, las universidades de Los Llanos (Unellez) y Central de
Venezuela (UCV) y los hatos llaneros: Masaguaral, El Cedral, El
Frío y Puerto Miranda.
Con una inversión
de 40 millones de bolívares, la empresa Crocoven, C.A, reactivará
el próximo año, su planta productora de "salones" o cortes de
carne fresca y congelada de baba, con fines de exportación y de
carne seca salada para consumo local, la cual podría generar cerca
de 150 empleos directos.
La reactivación de esta empresa, ubicada en el municipio Arismendi
del estado Barinas, cerrada desde hace tres años, será posible
gracias al apoyo prestado por el Ministerio de la Producción y el
Comercio, según señaló Gonzalo Bello, Director General de Comercio
Interior de este Despacho, quien fue el responsable del estudio de
competitividad de la baba elaborado en esta dependencia, a
principios de 2001.
El vocero
oficial señala que se trata de una actividad económica no
tradicional y juega un conjunto de acciones dirigidas a potenciar
las posibilidades de exportación de este sector, principalmente,
la disminución del pago del timbre fiscal establecido por el
Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (MARNR), el cual
representa 50% del precio de venta del producto.
La Baba silvestre o "caimán cocodrilus crocodilus" se ubica
principalmente en los estados Apure, Barinas, Portuguesa, Cojedes
y Guárico; zonas llaneras inundables. De este animal se pueden
aprovechar, de manera integral, tanto su carne como su piel para
la elaboración de carteras, correas y zapatos así como para el
desarrollo de la artesanía, gracias al uso de los subproductos de
esta especie (colmillos y garras).
El Director General de Comercio Interior, dijo que desde su
despacho se identificó este interesante nicho de mercado
representado por la sobreproducción de babas, demanda de consumo,
exitosos antecedentes del negocio, razón que motivó a reunir a las
empresas procesadoras para conocer la situación del sector
mediante un estudio y tomar las decisiones necesarias para
reanimar esta industria.
Bello
señaló que la competitividad que posee esta industria en Venezuela
abre la posibilidad de entrar con fuerza en los mercados de la
moda tales como España, Italia y Francia mientras que el mercado
de carne congelada del cocodrilo silvestre nacional lo conforman
algunas regiones de Estados Unidos (Lousiana, Florida, California,
etc.), Japón y Europa. Países como Colombia, Bolivia y Estados
Unidos, entraron en este atractivo mercado hace más de tres años.
Hernán Castro, representante de Crocoven, C.A., afirmó que el
gobierno nacional entendió la importancia de ofrecer incentivos
para el desarrollo de este sector, razón por la cual analiza la
posible modificación del decreto sobre pago de timbres fiscales
que lo hace poco competitivo.
Crocoven, C.A. es una empresa dedicada a curtir piel de baba;
asociada a la Compañía de Desarrollo Agroindustrial Crocoven,
exportadora de carne de baba congelada.
Según relató Castro, esta actividad industrial que involucra a
pequeños y medianos empresarios, era muy rentable ya que la piel
de baba es un producto atractivo para la exportación, debido al
alto precio al que se cotizan los productos derivados en el
mercado internacional aún cuando la baja de la demanda influyó en
la disminución de 40% en los precios de estos productos y, por
ende, desmembró a la industria.
El representante de Crocoven, atribuyó directamente el cierre de
muchas empresas curtidoras de piel de baba y exportadoras de carne
congelada, a la aplicación de un decreto ambiental que estipula el
pago de un timbre fiscal por explotación de la baba y por concepto
de permisos de curtición, por lo cual muchos productos de baba
dejaron el negocio para dedicarse a otras actividades más
rentables.La producción ha venido cayendo progresivamente hasta
alcanzar 8 mil babas anuales para 1995. El pago de impuestos ha
tenido un impacto de cerca de 40% en el precio de venta del animal
por parte de los productores. Un ganadero tiene que pagar
alrededor de 10 mil bolívares por cada animal para tramitar una
licencia o permiso de explotación y el tenero, encargado de
transformar el cuero crudo ,en piel terminada para curtir, debe
cancelar 5 mil bolívares.
De manera que se pagaban más de 20 dólares por cada cuero, cuando
el valor en el mercado exterior de un cuero procesado es de 78
dólares aproximadamente, lo que hace difícil mantener el interés
del productor y el industrial en el negocio.
Hoy día existen dos tenerías en todo el país: una de ellas ubicada
en el estado Yaracuy, y la otra, en el Distrito Federal. El resto
de las tenerías se ubican en el estado Apure a la espera de su
reactivación.
El Programa de Explotación Racional de las Babas Silvestres en
Venezuela, proyecto bandera de las Naciones Unidas, se inició en
el año 1983, como instrumento de equilibrio de la superpoblación
de babas en país. Este primer programa experimental fue evaluado,
en 1986, por Profauna, adscrita al MARNR, arrojando un resultado
positivo por lo cual en 1987 se retomó la explotación de unas 150
mil babas anuales, explicó Hernán Castro.
A juicio del industrial, este programa es un ejemplo exitoso de
explotación racional de recursos naturales renovables de fauna
silvestre, razón por la cual goza de prestigio internacional, a
través de la Conferencia Internacional del Tratado del Comercio de
las Especies de Flora y Fauna Silvestre en Peligro de Extinción (C.I.T.E.S.).
Castro aseguró que, a nuestro país, han venido diversos grupos de
especialistas de distintas instituciones, entre ellos,
especialistas de cocodrilos de la ONU, México, Brasil, Africa,
Asia y Estados Unidos.
PRODUCCIÓN DE BABAS SE ELEVA A 50 MIL ANIMALES
La producción de baba en el país, se elevó a 18 mil
animales y se estima que el próximo año llegue a 50 mil babas; de
las cuales se destinaría a carne congelada de exportación unas 10
mil babas, señaló el representante de Crocoven.
En Venezuela, entre los años 1991 y 1998, en la planta de Barinas
, se produjo carne congelada de baba para la exportación, proceso
que se detuvo por los problemas suscitados a raíz del pago de los
timbres fiscales. Sin embargo, se prevé con la reanimación de esta
planta, la explotación de 8 mil babas a partir de 2002.
Además existe la posibilidad de promover la inversión de capital
privado para la instalación de otra planta beneficiadora de babas
en el estado Apure, zona que produce 60% de esta especie en el
país. De ser así, para el año 2002, la producción podría elevarse
de 8 a 15 mil babas adicionales, al instalarse esta nueva planta
aseguró Castro.
CÓMO SE APROVECHA LA BABA
En Venezuela, los cocodrilos adultos machos pueden llegar a medir
de 2,80 a 3 metros de largo. De estos animales se puede aprovechar
una piel muy grande, la cual se obtiene de los costados de la
baba, generalmente utilizada en la elaboración de calzados,
carteras y correas. Mientras que, con los colmillos y las garras,
se pueden hacer prendas y accesorios artesanales.
El cuero de baba venezolana se caracteriza por tener el tamaño más
grande que el promedio del que se cotiza en el mercado
internacional. Su período de crecimiento se estima entre 7 y 10
años, lo que ha permitido el aprovechamiento racional de este
recurso, gracias al programa y explotación silvestre de la baba
del MANR, indicó Castro.
TENEMOS EL CRIADERO DE BABAS MÁS MODERNO DEL MUNDO
A pesar de que Venezuela, es el país que posee el criadero más
moderno del mundo, desde hace tres años permanecen cerrados cerca
de 47 zoocriaderos (lugares donde se conservan los huevos de
cocodrilos hasta los 18 meses de edad para ayudarlos a
sobrevivir), aseguró Hernán Castro.
La existencia de los zoocriaderos radica en que estos permiten
que, de 100 huevos de babas, puedan sobrevivir hasta 95 crías,
mientras que en la naturaleza sólo logran llegar a la edad adulta
2 ó 3 huevos. Del grupo de cocodrilos jóvenes, una parte se
destina a la reproducción y otra a la comercialización.
La reactivación de este importante proyecto depende de incentivar
a los productores a fin de mantener una política estable de
explotación del animal; que el MARNR logre una rebaja en el pago
del timbre fiscal; que los empresarios exploren nuevos mercados,
gestionen ante BANCOEX información sobre financiamiento para la
exportación y logren incentivos para el desarrollo del sector en
el mediano plazo.
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